SONS DE BARCELONA | DE LO DESCONOCIDO A LO CONOCIDO

 

Una vez más es miércoles, una vez más la música me llamó, ahora me lleva a un sitio desconocido, un recinto que por fuera desprende una magia peculiar y que por dentro enamora: El Palau de la Música Catalana es el lugar donde esto inicia…

27 de noviembre. Quique González llegaba a Barcelona, pisó tierra sagrada o al menos eso dice durante su concierto en el Palau. Un concierto especial para un sitio especial, la música del cantautor madrileño enamoraba y se escuchaba en cada rincón del recinto, pues su público con voz sutil inundaba con cada verso ese maravilloso lugar. Quique y su banda parecían pequeños sobre el gran escenario del Palau, pero de a poco, conforme el tiempo pasaba y las canciones sonaban, ellos se apoderaron del lugar, el público no veía más allá de los seis músicos que estaban sobre el escenario. Desde lo más alto del lugar, hasta la primera fila disfrutaban, desde el más joven hasta el de mayor edad, cantaban las canciones y es que no había más, había que vivir el momento en el Palau, pues no sabes cuándo se volverá a repetir. Las letras de “Las palabras vividas” fueron obra de Luis García Montero y era la razón por la que se presentaba en Barcelona, era el momento de llevar esos versos únicos a un sitio único.

Quique Gonzalez presenta Las Palabras Vividas en Barcelona

28 de noviembre. La música reclama tu presencia día a día, era el momento de escuchar algo diferente, algo nuevo, Anna Ferrer estrenaba en Barcelona su disco “Krönia”. Volví a un sitio donde he disfrutado de propuestas musicales especiales, y la de esta noche lo era. Entre mezclas de indie con letras de cantautora, es como se navegó en la Sala 2 de la Apolo, pues la de Menorca emocionada presentaba cada una de sus canciones como si fuera la única ocasión en que se podrían escuchar y tal vez era así, el día del estreno de un disco en directo es algo que llena de nerviosismo y emoción. Anna nos llevó a conocer Krönia y las historias que hay detrás de cada una de sus canciones, nos guió por ese camino de contraluces, de letras impresas en proyecciones visuales que acompañaban cada canción, nos llevó junto a su banda a disfrutar de algo nuevo, algo especial, algo que para ella significa mucho, un segundo disco en este mundo de la música.

29 de noviembre. Este año en Districte Cultural de Barcelona apostaron por llevar a Raquel Lúa con banda a distintos Centro Cívicos de la ciudad, es por eso que, una vez más, llegué a un nuevo lugar, un lugar donde nunca había estado: Matas i Ramis. Este recinto se comenzó a llenar de la alegría y el calor de la gente que, minutos antes de la hora señalada para el espectáculo, ya estaban listos e impacientes por el inicio del concierto. Fue una noche de sorpresas y la primera llegó cuando Lia Sampai fue la encargada de abrir el concierto, para luego dar paso a Raquel, a su banda y sus Ruegos y demás. Durante la presentación de Raquel invitó a Sandra Bautista a interpretar una canción con ella, y luego, cuando el show estaba por terminar Eva Fernández también subió para regalarle al público un tema juntas. Una vez terminado el show, el público se puso de pie para aplaudir con euforia la actuación que había presentado la noche del viernes, una recarga de energía para iniciar el fin de semana.

1 de diciembre. El último mes del 2019 iniciaba, era la fecha marcada para un concierto que esperaba desde que fue anunciado, María Villalón llegaba con su espectáculo “Desde Ayamonte hasta Fado” a la Sala Barts. Sitio conocido para mi, pero que en esta ocasión y por primera vez visitaba con butacas, pues el espectáculo así lo pedía. María fiel a su estilo a su manera de ser, emocionaba con su voz, te hacía reír con su comicidad natural, de la mano te acompañaba a recordar aquellas canciones que en algún momento escuchaste cuando eras pequeño. Sus raíces andaluzas se desbordaban, te atrapaban, no te soltaban, y tú no querías que lo hicieran porque el tiempo que duró el concierto (el cual no recuerdo) voló. Cuando todo terminó el público se levantó de sus asientos y no dejaba de aplaudir, lo hizo durante varios minutos, algo que sin duda, la de Ronda no, esperaba, tanto que las lágrimas no se pudieron contener y es que cuando parecía que no volvería pronto a los escenarios, la música le dio una nueva oportunidad, no la desaprovechó y hoy día, nuevamente los aplausos perdidos volvieron para emocionarla.

De un sitio desconocido a un sitio conocido, de artistas que ya conocía a artistas que nunca había escuchado en directo, de un público a otro, de una emoción a otra, es como esta semana disfruté de Barcelona.

Por: Fernando Pérez