
La magia de Music Bank inundó Barcelona durante más de tres horas. Los lightsticks iluminaron el Estadi Olímpic y los fanchants hicieron el resto: la edición de Music Bank Barcelona reunió más de 37.500 espectadores alrededor de ATEEZ, ENHYPEN, NMIXX, xikers, NCT WISH, CORTIS y ALPHA DRIVE ONE.
Desde primera hora, en los alrededores de Montjuïc, se congregaron miles de fans llegados desde distintos puntos del mundo. Un desfile de outfits inspirados en los idols, pancartas hechas a mano y mochilas llenas de photocards. Había muchos fandoms, pero una sola energía: la de quienes por fin iban a ver a su bias, como se conoce en el argot al integrante favorito, a pocos metros de distancia.
Un público fascinante cuya energía acompañó el espectáculo presentado por Park Bo-gum y concebido especialmente para Barcelona en una velada pensada para que las emociones no descansaran. El espectáculo arrancó reuniendo a todos los artistas bajo el lema «K-pop colorea el mundo».
ALPHA DRIVE ONE y CORTIS inauguraron las actuaciones, seguidas por NCT WISH y xikers. Tras ellas, NMIXX consiguió uno de los momentos más cómplices con los fans al interpretar “Si Antes Te Hubiera Conocido” de Karol G, y la versión española de “Soñar», además de cantar a capella el mítico tema «Bésame Mucho».
Pero no fueron las únicas actuaciones destacadas, otro de los grandes momentos de la noche fue cuando ALPHA DRIVE ONE interpretó “Armageddon”, de aespa, mientras xikers sorprendió con “DNA” de BTS. Acto seguido, AETEEZ salieron de sorpresa para hacer una batalla de baile antes de regalar balones de fútbol firmados a las fans.
El plato fuerte llegaba con ENHYPEN, que desplegó su intensidad escénica con canciones como “Bloody Paradise”, “Outside” y “Knife”. ATEEZ se encargó del golpe final: “BAD”, “BOUNCY”, “Adrenaline” y “WORK” prepararon el terreno para una “Guerrilla” incendiaria y su inevitable “break the wall”, coreado por todo el estadio. Todo esto, mientras terminaban de despedirse del público sobre una carroza, que rodeaba todo el estadio.
Cuando los artistas regresaron para despedirse al ritmo de «Dynamite» de BTS, todavía quedaban corazones que dibujar con las manos y fuegos artificiales. Las luces se encendieron, pero miles de lightsticks siguieron brillando. Barcelona ya tenía su propio comeback pendiente tras la confirmación de la dimensión internacional del K-Pop y la capacidad de la ciudad para acoger producciones musicales de primer nivel y de todos los géneros.
Korean Power agradece el apoyo del público, artistas, KBS, instituciones, patrocinadores, colaboradores y equipos técnicos que hicieron posible esta edición.